Pedro Sánchez ya sabía que la jornada de hoy estaba abocada a una derrota parlamentaria. La votación de la senda de estabilidad, aunque relevante para la hoja de ruta económica del Ejecutivo, ha quedado relegada a un segundo plano tras la condena a su hermano David Sánchez por un delito de prevaricación.
Consciente del escenario, el presidente decidió desplazarse a Francia para asistir a los actos de la Fiesta Nacional y solicitar el voto telemático en el Congreso de los Diputados. No fue el único miembro del Ejecutivo que evitó estar presente en el hemiciclo durante la derrota. El ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, y el ministro de Transportes, Óscar Puente, también optaron por votar de forma telemática.
Sin sorpresas: 178 votos en contra, 167 a favor y 5 abstenciones. La mayoría del Congreso rechazó la senda de estabilidad presentada por el ministro de Hacienda, Arcadi España, después de sumar los votos en contra de PP, Vox, UPN y Junts, además de la abstención de Podemos y Compromis. La Cámara Baja dio así carpetazo a una propuesta que, según defendió el ministro, demostraba el «compromiso del Gobierno de España con las Comunidades Autónomas», que dispondrían de 5.850 millones de euros más durante los próximos tres años.
Arcadi España, consciente del resultado antes de la votación, intentó restar trascendencia política al rechazo y aseguró que no debía interpretarse como una victoria o una derrota del Ejecutivo. El ministro defendió que esta senda de estabilidad permitiría «afrontar retos» como la vivienda, una de las principales banderas del Gobierno y uno de los ámbitos donde el Ejecutivo ha cosechado más fracasos tras siete años en el poder.
La votación llega apenas unas semanas después de que el Congreso reclamara a Pedro Sánchez su dimisión, una circunstancia que recordó el diputado del PP José Vicente Marí Bosó, que calificó de «teatrillo» la iniciativa del Gobierno en vísperas del parón estival.
Desde Vox, el diputado José María Figaredo calificó la intervención del ministro España como una «sarta de mentiras o errores». Figaredo cargó contra la defensa del Ejecutivo sobre la necesidad de aprobar nuevos Presupuestos y cuestionó la gestión económica del Gobierno durante los últimos años: «Nos habla de las bondades de los presupuestos, pero su Gobierno ha aprobado tres presupuestos y llevan gobernando desde el año 2018. ¿Con qué cara viene usted a decirnos que los presupuestos son lo que mueve el país? ¿Qué han estado haciendo hasta ahora? Hundirnos».
Junts volvió a marcar distancias con el Ejecutivo y justificó su rechazo a la senda de estabilidad acusando al Estado de repartir de forma injusta los recursos públicos. Para el diputado Josep María Cruset Cruset, el Estado actúa como un «depredador» en el reparto de fondos. «Como está asediado por la corrupción no le queda más que tratar de hacer ver que gasta mucho para tapar el latrocinio de los suyos», afirmó.
El diputado de Junts también criticó que el Gobierno haya presentado una propuesta similar a la de ejercicios anteriores pese a los sucesivos rechazos parlamentarios. «Ustedes ya no engañan a nadie, estamos ante una operación de marketing para esconder sus flaquezas: que no tienen mayoría parlamentaria y que están envueltos en corrupción«, sentenció.
El diputado de Podemos Javier Sánchez Serna señaló que el Ejecutivo estaría utilizando el debate presupuestario como un primer movimiento de cara a la precampaña electoral de 2027. Además, aprovechó su intervención para cargar contra lo que definió como la deriva belicista del Gobierno, evidenciando una vez más las dificultades del Ejecutivo para mantener cohesionada su mayoría parlamentaria.
No es la primera vez que el Gobierno tropieza con la senda de estabilidad. En 2025, el Ejecutivo ya recibió el rechazo parlamentario en noviembre y diciembre, mientras que en 2024 ocurrió en julio. Aquellos intentos tampoco llegaron a culminar y la falta de una senda aprobada volvió a poner en cuestión la capacidad del Gobierno para sacar adelante sus cuentas.
El precedente de 2019 sigue sobrevolando el debate. Entonces, Pedro Sánchez sí presentó unos Presupuestos Generales del Estado, pero al no conseguir los apoyos suficientes en el Congreso acabó convocando elecciones. Ahora, en cambio, el Ejecutivo ha evitado durante toda la legislatura llegar a ese escenario y no ha presentado unas nuevas cuentas ante la dificultad de reunir una mayoría parlamentaria que garantice su aprobación.
Para repetir aquel escenario todavía quedan meses, pero la realidad actual es que el Gobierno no dispone de una mayoría parlamentaria suficiente para sacar adelante sus principales iniciativas. Pese al revés sufrido este martes, Moncloa prepara un nuevo intento para aprobar la senda de estabilidad el próximo 23 de julio. Después quedará pendiente la batalla decisiva: la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado que, a día de hoy, siguen en el aire.



