Lo que debería haber sido una fiesta del deporte se convirtió, una vez más, en un escaparate del odio y la intolerancia del nacionalismo radical. La final del Mundial de fútbol, que congregó a millones de españoles, fue la excusa perfecta para que grupos violentos en el País Vasco y Navarra desataran una campaña de agresiones, sabotajes y coacciones contra quienes simplemente querían celebrar un éxito deportivo de su país.
Bilbao: Sabotaje y amenazas en el corazón de la celebración
En Bilbao, el epicentro de la celebración popular organizada por el PP en el parque de Doña Casilda se convirtió en un escenario de tensión. Un grupo de radicales, vinculados a la marcha en favor de la selección vasca convocada por Zazpi Baietz, intentó sabotear la emisión en la pantalla gigante. Los altercados incluyeron el lanzamiento de objetos, el derribo de vallas y amenazas con arma blanca.
La portavoz del PP en el Ayuntamiento, Esther Martínez, presente en el lugar, tuvo que reprochar directamente su actitud a los violentos. Tras el partido, los incidentes continuaron en la plaza Campuzano con lanzamientos de objetos contra la Ertzaintza.
Navarra: Brutal agresión en Berriozar
La violencia se extendió a Navarra, donde la intolerancia mostró su cara más agresiva. En la localidad de Berriozar, un grupo de unos veinte radicales irrumpió en la terraza de un bar y agredió a los clientes que veían pacíficamente la final. Las imágenes, difundidas en redes sociales, muestran la brutalidad del ataque.
— Daniel Cuesta, PP de Navarra, en su cuenta de X.
Álava y Vitoria: Gas pimienta y ataques a la autoridad
En Álava, la Ertzaintza identificó a tres personas e incluso detuvo a un hombre por agredir a un agente que socorría a un aficionado. La violencia escaló cuando un grupo de treinta radicales atacó con gas pimienta a dos jóvenes que se dirigían a ver el partido en la plaza de España de Vitoria. Además, la Policía Local identificó al responsable de otra agresión a una persona por el simple hecho de llevar la camiseta de la selección española.
Guipúzcoa: El odio se exhibe en Eibar
Eibar, cuna del internacional Mikel Oyarzabal, fue otro de los focos de la intolerancia. Los actos de odio y boicot se sucedieron con total impunidad, mostrando el verdadero rostro de quienes dicen defender ‘lo suyo’ a través de la violencia y la coacción.
- ›Pintadas amenazantes con lemas como «Puta España» y «Espainolismoa borrokatu» (combatir el españolismo).
- ›Despliegue de pancartas contra la «imposición» española y con el escudo de España tachado.
- ›Quema de una bandera española por parte de un grupo de doce encapuchados durante el partido.
- ›Colocación de pancartas con el lema «Gurea Euskal Selekzioa» (La nuestra, la selección vasca) y el escudo «Zazpiak bat».
Estos incidentes no son hechos aislados, sino la consecuencia directa de un clima político que, amparado en la reivindicación identitaria, tolera y en ocasiones alienta la exclusión y el odio hacia todo lo español. La pasividad de las instituciones vascas y navarras ante estos ataques sistemáticos a la libertad de los ciudadanos es tan preocupante como la propia violencia.



