La política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez se adentra en un terreno de improvisación y riesgo que amenaza con desbordar el Estado de derecho. La vicesecretaria de Coordinación Sectorial del PP, Alma Ezcurra, ha puesto voz a la creciente alarma ante una regularización masiva de inmigrantes que carece del más mínimo rigor técnico, económico y jurídico. En una entrevista en Las Mañanas de RNE, Ezcurra ha desgranado una iniciativa que, lejos de ser una solución humanitaria, se perfila como un catalizador del ‘efecto llamada’ y un negocio redondo para las mafias que trafican con seres humanos.
El Caos de las Cifras: Gobernar a Ciegas
El primer y más flagrante problema de la propuesta gubernamental es la absoluta ausencia de datos fiables. El Ejecutivo navega a ciegas, incapaz de cuantificar el alcance real de la medida. Esta disparidad de cifras no es una mera anécdota, sino la prueba de una gestión temeraria que desprecia las consecuencias de sus actos.
— Alma Ezcurra, vicesecretaria de Coordinación Sectorial del PP.
Esta incertidumbre invalida cualquier planificación seria sobre los servicios públicos necesarios (sanidad, educación, vivienda) y el impacto en el mercado laboral, demostrando una vez más que el Gobierno prioriza el gesto ideológico sobre la gestión responsable.
El ‘Efecto Llamada’: Un Premio a la Irregularidad que Nutre a las Mafias
Uno de los argumentos más contundentes esgrimidos por el Partido Popular es el peligroso mensaje que se envía al exterior. Las regularizaciones masivas y sin criterios estrictos actúan como un imán para la inmigración ilegal, socavando los cauces ordenados y legales y premiando a quienes entran en el país al margen de la ley.
Ezcurra lo expone con una claridad meridiana: al premiar la irregularidad, se incentiva a que más personas se pongan en manos de redes criminales. La consecuencia directa es el aumento del drama humanitario en el Mediterráneo y el Atlántico.
La alternativa del PP es un modelo basado en el mérito, la legalidad y las necesidades reales de la economía española: vincular la inmigración al empleo y exigir la ausencia de antecedentes penales. “No es una cuestión de bondad, es una cuestión de Justicia”, sentenció Ezcurra, recordando que la responsabilidad del Estado es garantizar la seguridad y la convivencia.
Un Agujero Negro Jurídico: Cuatro Meses de Impunidad
La propuesta del Gobierno no solo es imprudente en lo social y económico, sino que crea una alarmante brecha de seguridad jurídica. Ezcurra alertó sobre el limbo legal en el que quedarán los solicitantes mientras se verifican sus antecedentes penales.
Esta falla en el sistema es una puerta abierta al fraude, al mercado negro de certificados falsos y a los movimientos secundarios de personas que podrían suponer un riesgo para la seguridad nacional y europea. La exigencia del PP es clara: los controles deben ser previos y rigurosos, no una formalidad a posteriori que deja al Estado indefenso.
Desprecio al Parlamento: del Consenso de la ILP al Decreto ‘a Dedo’
La forma es fondo, y en este caso, el Gobierno de Sánchez vuelve a demostrar su desdén por el diálogo y el consenso parlamentario. El PP apoyó la toma en consideración de una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que recogió casi 700.000 firmas, abriéndose a un debate sereno y constructivo. Sin embargo, el Ejecutivo ha optado por la vía rápida y opaca: congelar la ILP y tramitar la reforma mediante un Real Decreto.
Esta maniobra, según Ezcurra, busca imponer una medida electoralista sin el rigor técnico necesario y sin escuchar las enmiendas de la oposición, que proponían un modelo de inmigración ordenado y vinculado al mercado laboral. Una vez más, el Gobierno prefiere la imposición al acuerdo en una materia de Estado de vital importancia.
La Erosión Institucional como ‘Modus Operandi’
La entrevista también sirvió para constatar que el ataque a las instituciones es una constante en el Gobierno de Sánchez. Ezcurra criticó duramente al ministro Félix Bolaños por sus presiones al juez que investiga a Begoña Gómez, afirmando que “ha confundido el Ministerio de Justicia con el departamento de comunicación de Ferraz”. Esta injerencia en el poder judicial, sumada a la opacidad en la política migratoria, dibuja un panorama de deterioro institucional que debilita la democracia y la separación de poderes en España.



