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El disco duro de Ábalos: la torpe coartada de Koldo que destapa los negocios del exministro en Perú

En una trama de corrupción que no deja de ofrecer giros rocambolescos, la defensa de Koldo García Izaguirre, el exasesor de José Luis Ábalos, ha intentado una maniobra desesperada que, lejos de exculparle, hunde más al exministro socialista. La estrategia consiste en atribuir la propiedad de un disco duro incautado en el dormitorio de Koldo al propio Ábalos, en un intento de anular una prueba clave. Sin embargo, la Fiscalía Anticorrupción ha desmontado con contundencia la coartada, dejando al descubierto no solo la debilidad de la defensa, sino también nuevos y extraños vínculos del exministro en Perú.

La fallida estrategia para anular la prueba

El pasado 5 de marzo, la abogada de Koldo García presentó un escrito ante la Audiencia Nacional con una afirmación sorprendente: un disco duro de 3TB, identificado como evidencia A1.1 EV-21 y hallado por la UCO en el domicilio de su cliente en Polop de la Marina (Alicante), no le pertenecía. El verdadero dueño, según la defensa, era José Luis Ábalos. Con esta jugada, pretendían impugnar la prueba y sacarla del sumario. Pero la Fiscalía y el juez han rechazado de plano la pretensión, basándose en una lógica aplastante.

El fiscal Anticorrupción, Luis Pastor, argumenta que el dispositivo se encontró en el dormitorio principal de Koldo García durante el registro. En ese momento, ni el investigado ni su defensa hicieron constar que el disco perteneciera a un tercero. De hecho, Koldo García se acogió a su derecho a no declarar. Además, en una petición posterior para la devolución de sus efectos electrónicos, tampoco se hizo mención alguna a la supuesta titularidad de Ábalos. La ley es clara: lo hallado en el domicilio del investigado se le atribuye, salvo prueba fehaciente en contrario, que aquí no existe.

Según el escrito del fiscal: «No apareciendo indicación u observación alguna en la que se indique que ese dispositivo no era de Koldo García Izaguirre y sí de José Luis Ábalos (…) no constando en las actuaciones que dicha evidencia digital sea de José Luis Ábalos, no se le puede hacer entrega de la misma. D. Koldo García, en ningún momento y hasta ahora, ha dicho que esta evidencia digital fuera de D. José Luis Ábalos».

El misterioso contenido: un poder de Ábalos para operar en Perú

Lo más revelador de este episodio es el contenido del disco duro. Lejos de ser un dispositivo vacío o sin interés, la UCO encontró un documento que añade más sombras sobre las actividades privadas del exministro: un poder notarial firmado por José Luis Ábalos el 28 de mayo de 2019 en el consulado de Perú en Madrid. Dicho poder se otorgaba a favor de una ciudadana peruana, Jenifer Balta Cueva, en Chimbote, una ciudad donde la fundación de Ábalos, Fiadelso, tuvo un edificio.

Ministro a tiempo parcial, «profesor» para sus negocios

En el documento notarial, José Luis Ábalos, que en mayo de 2019 era Ministro de Fomento del Gobierno de España, declaró que su profesión era la de «profesor». Un dato que evidencia un intento de desvincular su cargo público de una gestión privada en el extranjero, por la que abonó 40 euros.

La Evidencia A1.1 EV-21

  • Dispositivo: Disco Duro Seagate de 3TB.
  • Lugar del hallazgo: Dormitorio de Koldo García en Polop de la Marina (Alicante).
  • Contenido relevante: Poder notarial de José Luis Ábalos.
  • Fecha del poder: 28 de mayo de 2019.
  • Beneficiaria: Jenifer Balta Cueva (Chimbote, Perú).

Un vínculo que ni la justicia puede romper

Esta maniobra fallida de la defensa de Koldo no solo fracasa en su objetivo de anular una prueba, sino que consigue el efecto contrario: refuerza la percepción de un vínculo personal y operativo entre Ábalos y su exasesor que iba mucho más allá de lo institucional. ¿Por qué guardaba Koldo un disco duro con documentos privados y sensibles de su jefe? ¿Qué otras informaciones contiene ese dispositivo de 3TB que aún no han trascendido? Mientras la justicia avanza, cada nuevo detalle del ‘caso Koldo’ confirma que la trama de las mascarillas fue solo la punta del iceberg de una red de favores, negocios y lealtades opacas que salpican directamente al corazón del Gobierno de Pedro Sánchez.

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