El Movimiento Sumar, o lo que queda de él, ha intentado este fin de semana escenificar una renovación que no es tal. En una asamblea extraordinaria marcada por la baja participación, la portavoz parlamentaria, Verónica Martínez Barbero, y la secretaria de Estado, Rosa Martínez, han sido designadas nuevas coordinadoras. Un tándem de fieles a Yolanda Díaz para intentar mantener a flote un proyecto político que hace aguas por todas partes, ahogado por las luchas internas, los escándalos y una sangría de votos que parece imparable.
Una ‘coronación’ con escaso respaldo
La elección de la nueva cúpula se ha vendido como un ejercicio de unidad, pero las cifras revelan la debilidad del proceso. La candidatura única ‘Sumar para gobernar’ obtuvo un 95,92% de los votos, un resultado propio de regímenes sin oposición interna, pero que esconde una realidad desoladora: la escasa movilización de sus bases.
Este nombramiento es el último intento desesperado por poner orden en un partido a la deriva, cuya corta existencia ha estado marcada por una crisis permanente. La nueva dirección, compuesta por dos perfiles de la máxima confianza de la vicepresidenta, busca cerrar las heridas abiertas y proyectar una imagen de estabilidad que, a día de hoy, es pura ficción.
Cronología de un desastre anunciado
Lejos de ser un nuevo comienzo, la asamblea de este sábado es la culminación de meses de caos. La pretendida ‘renovación’ no puede ocultar la cadena de fracasos y dimisiones que han llevado a Sumar al borde del colapso.
- 9 de junio de 2024: Fracaso estrepitoso en las elecciones europeas, donde Sumar apenas consigue 3 escaños y un exiguo 4,65% del voto, siendo superado por sus exsocios de Podemos.
- 10 de junio de 2024: Yolanda Díaz dimite como coordinadora general en una maniobra cosmética, ya que se atrinchera en su Vicepresidencia y Ministerio de Trabajo, desde donde sigue moviendo los hilos.
- 1 de julio de 2024: Dimite la secretaria de Organización, Lara Hernández, tras la renuncia previa de su antecesora, Laura Moreno, y en medio de una investigación interna por supuesto trato vejatorio a trabajadores, según desveló Libertad Digital.
- 24 de abril de 2024: Íñigo Errejón, uno de los fundadores, dimite como portavoz parlamentario tras ser investigado por una presunta agresión, sumiendo al grupo en una nueva crisis de liderazgo.
La retórica de siempre para los problemas de siempre
En sus primeras declaraciones, las nuevas coordinadoras recurrieron al argumentario habitual de la izquierda radical: la necesidad de construir una izquierda «más amplia», actuar con «responsabilidad» y responder a desafíos como la «desigualdad» o los «tecnooligarcas».
Mientras tanto, la asamblea aprobaba resoluciones que suenan a música celestial: un «Espacio Joven» autónomo, un impulso al «espacio ecosocialista», un «feminismo interseccional» para combatir los «discursos reaccionarios» y, cómo no, la creación de un «Consejo Territorial plurinacional y descentralizado».
La realidad es que Sumar se enfrenta a un reto titánico: encontrar un candidato con tirón electoral —después de que Díaz anunciara que no se presentará—, unificar un espacio político completamente fragmentado y, sobre todo, convencer a un electorado que le ha dado la espalda en cada cita con las urnas. Con esta nueva dirección, tutelada por la vicepresidenta, todo apunta a que el partido seguirá siendo más de lo mismo: un apéndice del Gobierno sin proyecto propio, sin liderazgo claro y sin futuro.
