Crónica de una Parálisis Anunciada: El Congreso Asesta la Quinta Derrota a la Senda de Gasto de Sánchez
Ni una, ni dos, ni tres. Ya son cinco las derrotas parlamentarias que acumula el Gobierno de Pedro Sánchez con la senda de estabilidad, el primer paso indispensable para la elaboración de los Presupuestos Generales del Estado. El último Pleno del Congreso antes del parón estival ha certificado, una vez más, la extrema soledad y debilidad de un Ejecutivo incapaz de tejer las mayorías necesarias para gobernar. La llegada de última hora del propio presidente no alteró un guion que parece escrito en piedra: la parálisis.
Votos a favor: 166 (PSOE, Sumar, ERC, PNV, Bildu, BNG)
Votos en contra: 176 (PP, Vox, Junts, UPN)
Abstenciones: 5 (Podemos, Compromís)
La mayoría absoluta conformada por PP, Vox, Junts y UPN ha vuelto a tumbar los objetivos de déficit y deuda del Gobierno, evidenciando que la legislatura está rota. Este nuevo fracaso, detallado por medios como Libertad Digital, complica hasta el extremo un calendario presupuestario que el Ejecutivo lleva años prometiendo mientras mantiene prorrogadas las cuentas de 2023. El ministro de Hacienda, en un alarde de negación de la realidad, se limitó a culpar al PP de «buscar un bloqueo con fines partidistas», ignorando el voto en contra de uno de sus socios clave de investidura.
Un Clamor Unánime: «Convoquen Elecciones»
La oposición fue contundente. Desde el Partido Popular, el diputado José Vicente Marí reprochó al Gobierno su insistencia en presentar la misma propuesta fracasada:
— José Vicente Marí (PP)
Más duro fue el diputado de Vox, José María Figaredo, quien arremetió contra el «empobrecimiento» y el «desastre» de las políticas económicas del Ejecutivo, que escuchaba desde su escaño con una media sonrisa.
— José María Figaredo (Vox)
Junts se Une al Bloqueo y los Socios Muestran su Hartazgo
El voto de Junts fue decisivo y demoledor. Su diputado, Josep Maria Cruset, acusó al Gobierno de no tener un interés real en aprobar las cuentas públicas y volvió a supeditar cualquier apoyo a una financiación singular para Cataluña.
— Josep Maria Cruset (Junts)
Incluso entre quienes apoyaron la senda, como el PNV, las críticas fueron feroces. La diputada Idoia Sagastizabal acusó al Ejecutivo de convertir los Presupuestos en «un ejercicio de puesta en escena o una operación de cálculo político» y de recurrir al «marketing» en lugar de a la gestión. El hartazgo con la falta de credibilidad y los incumplimientos del Gobierno fue la tónica general, expresada también por ERC y BNG.
El rechazo a la senda de estabilidad obliga al Gobierno a aplicar los objetivos de déficit comunicados a Bruselas, que son más estrictos. Esto implica que las Comunidades Autónomas tendrán un objetivo de déficit del 0,0%, en lugar del 0,1% propuesto por el Ejecutivo. El Gobierno, en su intento de contentar a sus socios, acaba perjudicando a las autonomías que gobierna.
Con este panorama, el Gobierno se ve abocado a gobernar a golpe de decreto ley, sin capacidad para sacar adelante la ley más importante del año. La legislatura agoniza antes del parón de verano, y la pregunta que resuena en los pasillos del Congreso es cuánto tiempo más podrá sostenerse un Ejecutivo en minoría y sin apoyos estables.
