Asociación Española de Contribuyentes


La España de dos velocidades que desmonta la propaganda del Gobierno

La propaganda frente a la realidad demográfica

El Gobierno de Pedro Sánchez insiste en presentar una España cohesionada y en recuperación, articulando un discurso triunfalista sobre la eficacia de sus políticas contra la despoblación. En actos públicos, el presidente ha llegado a comprometerse a «garantizar que ningún ciudadano que viva en el mundo rural tenga que desplazarse más de 30 minutos para acceder a los servicios básicos». Sin embargo, los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE) dibujan un panorama radicalmente distinto y exponen la brecha entre la propaganda y la realidad.

Según las últimas cifras, España es un país demográficamente fracturado. Mientras que en 12 de las 17 comunidades autónomas la edad más frecuente es de 49 años, correspondiente a la generación de 1976, en la denominada ‘España vaciada’ la situación es alarmante. En regiones como Castilla y León y Extremadura, la edad más común se eleva a los 61 años, y en provincias como Zamora alcanza picos de 62 y 63 años. Esta divergencia no es una anécdota estadística, sino la prueba de un modelo de desarrollo fallido que las políticas intervencionistas no han logrado, o no han querido, revertir.

Planes millonarios, resultados exiguos

Frente a esta sangría demográfica, la respuesta del Ejecutivo ha sido una profusión de planes y promesas. El «Plan de 130 medidas frente al reto demográfico», dotado con 10.000 millones de euros procedentes de fondos europeos, se anunció como una estrategia integral para revitalizar el medio rural. El Gobierno afirmó que, por primera vez, se disponía de un programa transversal para luchar contra la despoblación. No obstante, la realidad demográfica que revela el INE demuestra la ineficacia de estas medidas, que a menudo se pierden en una maraña burocrática y no atacan la raíz del problema: la falta de libertad económica, la asfixia fiscal y la inseguridad jurídica que padecen las zonas rurales.

Apunte Jurídico: La Constitución Española establece un complejo reparto de competencias entre el Estado y las Comunidades Autónomas. Según los artículos 148 y 149, materias como la «ordenación del territorio» pueden ser asumidas por las autonomías, mientras que el Estado se reserva las «bases y coordinación de la planificación general de la actividad económica». Esta dualidad permite al Gobierno central anunciar grandes planes de inversión, pero diluye su responsabilidad directa en la ejecución y en los resultados, generando un escenario donde las administraciones se culpan mutuamente del fracaso sin que el ciudadano obtenga soluciones reales.

El fracaso del modelo centralista

El envejecimiento acelerado de la España interior no es un fenómeno inevitable, sino la consecuencia de un modelo de Estado que concentra el poder político y económico en Madrid y otros grandes núcleos urbanos. Las promesas de descentralización de instituciones, como las mencionadas por Pedro Sánchez, se quedan en meros gestos simbólicos que no alteran la estructura de poder. Mientras tanto, las plataformas ciudadanas de la España Vaciada denuncian el incumplimiento sistemático de los acuerdos de investidura y califican la gestión del Gobierno como un «gran engaño».

Los datos son contundentes: uno de cada 59 residentes en España tiene 49 años, pero esta cifra es solo un espejismo de la vitalidad que oculta un país envejecido y territorialmente descompensado. La solución no pasa por más planes financiados con deuda europea, sino por reformas estructurales que devuelvan la autonomía y la capacidad de decisión a los territorios afectados, reduciendo la carga fiscal y eliminando las barreras regulatorias que impiden la creación de riqueza y la fijación de población.

En todo el país y en 12 de las 17 comunidades autónomas, la edad más frecuente es de 49 años, que corresponde a los nacimientos de 1976. En la España vacía, la edad más común se eleva a 61 años y en Zamora, llega a 62 y 63 años. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, la edad más común en España es de 49 años, con 838.721 personas que la tienen a fecha del 1 de enero pasado, lo que representa el 1,7 % de la población total de 49.570.725 habitantes en ese momento. La edad de 49 años es la más común en varias regiones de España, incluyendo Andalucía, Asturias, Baleares, Cantabria, Castilla-La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Madrid, Navarra, País Vasco y La Rioja. En áreas como Castilla y León y Extremadura, la edad promedio es de 61 años, con 39.424 y 17.669 habitantes, respectivamente. En las Islas Canarias, la edad más común es de 53 años, en Ceuta es de 50 años, en Aragón es de 48 años, en Murcia es de 47 años y en Melilla, la edad más repetida es de 11 años.