El Gobierno ha presentado los datos del mercado laboral de febrero con un tono triunfalista, destacando el incremento de 97.004 afiliados a la Seguridad Social. Sin embargo, un análisis detallado de las cifras oficiales revela una realidad más compleja y menos favorable: el número de parados registrados también aumentó en 3.584 personas. Esta aparente contradicción pone en tela de juicio la solidez de la recuperación económica que proclama el Ejecutivo.
La doble cara de las cifras de febrero
Según los datos publicados por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, el número total de afiliados se situó en 21.670.636. El crecimiento se concentró en sectores de marcada estacionalidad como la Educación (+30.142), la Hostelería (+22.932) y la Construcción (+17.478). Mientras el Gobierno pone el foco en la cifra interanual, que muestra una reducción de 150.803 desempleados, el dato mensual refleja una tendencia preocupante: se crea empleo, pero no el suficiente para absorber a todas las personas que buscan trabajo, provocando que ambas estadísticas crezcan al unísono.
El maquillaje estadístico que distorsiona la realidad
La narrativa oficial, que insiste en presentar la cifra de paro como «la más baja para este mes desde 2008», omite deliberadamente las claves que explican esta distorsión. La reforma laboral impulsada por el propio Gobierno ha generalizado el uso del contrato fijo discontinuo, una figura que permite enmascarar la precariedad y reducir artificialmente las listas del paro registrado.
Un crecimiento sin solidez estructural
La celebración gubernamental choca con una realidad tozuda: el aumento simultáneo de la afiliación y el desempleo es un síntoma de debilidad estructural. Indica que, si bien hay más personas incorporándose al mercado laboral, la economía no es capaz de generar puestos de trabajo de calidad a un ritmo suficiente. La dependencia de sectores volátiles y el efecto cosmético de las estadísticas configuran un panorama laboral mucho más frágil de lo que el Ejecutivo de Pedro Sánchez está dispuesto a admitir.



