El presidente de Forestalia, Fernando Samper, ha comparecido en la comisión de investigación del Senado sobre el ‘caso Koldo’, arrojando luz sobre sus conexiones con la cúpula del PSOE y el Gobierno de Pedro Sánchez, al tiempo que intentaba desmarcarse de la trama de corrupción. Samper admitió una reunión clave con el secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, pero negó tajantemente cualquier vínculo comercial con él o con las empresas investigadas en el núcleo del escándalo.
La Conexión con el ‘Número Tres’ del PSOE
El empresario reconoció que el encuentro con Santos Cerdán fue gestionado por Antxon Alonso, administrador de Servinabar, una de las empresas investigadas en una pieza separada del ‘caso Koldo’. A pesar de esta peligrosa intermediación, Samper insistió en su desvinculación de cualquier negocio ilícito, tratando de presentar la reunión como un mero contacto sin consecuencias comerciales.
Acceso Directo a Moncloa: Reuniones al Más Alto Nivel
La comparecencia también desveló el acceso privilegiado de Forestalia al corazón del poder ejecutivo. Samper confirmó un encuentro en el Palacio de la Moncloa con Sara Aagesen, actual ministra de Transición Ecológica, y con Manuel de la Rocha, director de la Oficina de Asuntos Económicos de Presidencia. Según el empresario, la reunión fue para someterse a una «auditoría» por la «inquietud» del Ministerio sobre sus proyectos de aerogeneradores. De forma anecdótica, añadió: «Vi al presidente Pedro Sánchez a través de un cristal», una imagen que ilustra su proximidad al epicentro del poder.
La Sombra Judicial: Silencio Estratégico y la ‘Operación Perserte’
Samper se acogió a su derecho a no declarar sobre cuestiones bajo secreto de sumario, recordando que él mismo está siendo investigado en unas diligencias previas. Esta investigación, conocida como ‘Operación Perserte’, es la que verdaderamente le sitúa en el foco judicial, mucho más allá de sus conexiones tangenciales con la trama Koldo.
Desvinculación del ‘Caso Koldo’ y Otras Relaciones Políticas
Para finalizar, el empresario se esforzó en distanciarse del núcleo duro de la trama de las mascarillas, asegurando no conocer ni a José Luis Ábalos ni a su exasesor Koldo García. Sin embargo, sí admitió una relación con otra figura relevante del socialismo, el exministro José Bono, con quien ha mantenido conversaciones, aunque matizó que «todavía» no le ha pedido ningún favor. Una declaración que, lejos de tranquilizar, abre nuevos interrogantes sobre la naturaleza de sus influyentes contactos políticos.



