La autoridad de Abascal, en jaque: Ortega Smith se rebela
La crisis en Vox ha alcanzado un punto de no retorno, escenificando una fractura sin precedentes en el Ayuntamiento de Madrid. Javier Ortega Smith, uno de los fundadores del partido y hasta ahora figura leal a Santiago Abascal, ha decidido atrincherarse en su cargo de portavoz municipal, desafiando abiertamente la orden directa de la cúpula nacional de ceder el puesto a la concejala Arantxa Cabello. Este acto de rebeldía no solo le ha costado una suspensión cautelar de militancia, sino que ha extendido la purga a sus concejales afines, Carla Toscano e Ignacio Ansaldo, también expedientados por desacato.
«Algunos tendrán que preguntarse y contestar a los madrileños porqué ante una situación de tanta gravedad en España, con un gobierno de delincuentes y criminales, han querido poner a este grupo municipal en la tesitura del enfrentamiento, la división y entorpecer la labor que estamos realizando».
Javier Ortega Smith, en declaraciones a los medios antes del pleno.
La dirección nacional, liderada por Santiago Abascal y ejecutada por el secretario general Ignacio Garriga, pretendía imponer su autoridad relevando a Ortega Smith el pasado 12 de febrero. Sin embargo, se han topado con un muro legal y fáctico: el reglamento del consistorio madrileño y el respaldo de la mayoría del grupo municipal a su todavía portavoz.
Un pulso con consecuencias legales y políticas
El órdago de Ortega Smith ha forzado una situación insólita. Durante el pleno de este martes, el grupo municipal de Vox ha evidenciado su ruptura, con los concejales votando por separado, dinamitando la disciplina de voto. La maniobra de la dirección de Vox de solicitar al propio Ayuntamiento el cese de su portavoz ha resultado infructuosa, un revés que refuerza la posición del concejal rebelde.
Ortega Smith, que ha calificado la situación de «purga peor que las de Stalin», ha anunciado que recurrirá su suspensión y no descarta acudir a la justicia ordinaria para defender su «honorabilidad», denunciando una «asquerosa y repugnante guerra sucia» en su contra. Mientras tanto, se aferra a su cargo argumentando que, mientras la mayoría de los concejales no solicite una votación para su relevo, él seguirá siendo el portavoz legítimo.
El declive de un fundador
Este enfrentamiento es la culminación de meses de tensiones y de una progresiva pérdida de poder de Ortega Smith dentro de la estructura de Vox. Quien fuera secretario general, vicepresidente y una de las caras más visibles del partido, ha sido apartado paulatinamente de sus responsabilidades en la ejecutiva nacional y en el Congreso de los Diputados. Su cese como portavoz municipal era el último movimiento de la dirección para apartarlo definitivamente de la primera línea, una maniobra que, por ahora, ha resultado en un cisma público que daña la imagen de unidad y disciplina que el partido pretende proyectar.
La guerra abierta en Madrid no es un mero conflicto local; es un síntoma de las profundas disputas de poder en la cúpula de Vox. El desafío de Ortega Smith pone a prueba la autoridad de Santiago Abascal y amenaza con abrir una brecha que podría tener consecuencias imprevisibles para el futuro del partido.



